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 Descripción

  El casco urbano y los caserios:  
 
El casco urbano de Etxalar se encuentra rodeado de montes, los cuales le protegen del viento. El clima es muy húmedo pero templado y saludable. Las casas, en su mayoría de grandes dimensiones, están construidas sobretodo de piedra y madera. Al pasear por sus calles podemos contemplar en las puertas de entrada a las casas, los dinteles en los que se pueden leer el nombre de la casa y su fecha de construcción (S. XVI - XVIII), además de sus escudos. Aparte de las casas, hay muchas otras cosas que saciarán la curiosidad de cualquiera que visite la villa de Etxalar, tales como las palomeras, el crucero de Iñarreta, los molinos, los lavaderos,...
 
 
Viendo la localización de los barrios del pueblo, se puede hacer una pequeña diferenciación entre los barrios del casco urbano y los de los caseríos. Los del casco urbano son Andutzeta, Iñarreta, Antsolokueta, Jauregieta, Goikolanda, Beolaldea y Behekolanda. Todos ellos se encuentran divididos por los ríos que cruzan el pueblo, principalmente los rios Tximista y Arteneko erreka.
 
     
 

Los barrios de los caseríos en cambio se encuentran alrededor del casco urbano y son Gorosurreta, Lurriztiederra, Urritzokieta, Larrapil-Sarriku, Lakain-Apeborro y Orizki. Las casa que forman los barrios de los caseríos, son muy similares a las casas del pueblo pero con la diferencia de que alrededor poseen hermosos prados y piezas donde pasta el ganado y se realizan trabajos de labranaza.

 
 
Vivir en el caserio
 
 
En los meses de invierno el ganado suele estar metido en las cuadras de los caseríos o en las bordas de alrededor. Al ganado para comer se le da sobretodo la hierba que ha sido secada en verano y pienso. En estos meses nacen los primeros corderos y junto con estos la posibilidad de comer cuajada y queso. En primavera con la mejora del tiempo se libera el ganado por los prados.
En los meses Junio, Julio, Agosto y Septiembre se siega la hierba, se deja a secar al sol y posteriormente se hacen las "metas" o los fardos. Antes en muchos caseríos se guardaba la hierba seca en el desván de casa. Esta hierba luego se utiliza para dar de comer a las vacas y a las ovejas. A la hora de hacer la "meta" la luna es muy importante. Si la luna está en creciente y si la hierba aun no está demasiado seca la hierba saldrá de buena calidad; por el contrario si la "meta" se hace en menguante y la hierba no está demasiado seca, a la hierba se la formará un polvo y las vacas o las ovejas no la comerán a gusto. En Verano durante un día, los "baserritarra" bajan de sus caseríos a vender la lana de las ovejas recién esquiladas.
Al igual que se hace con la hierba, en septiembre se siega el helecho, se seca y se hacen las "metas". Este helecho luego se utiliza para el estiércol del ganado. Durante todo el año se va sacando el estiércol de la cuadra y se va amontonando. En los meses de invierno este abono se esparce por los prados.
Con el abandono del trabajo del caserío, los alrededores de los mismos han cambiado en muchos barrios. En algunos caseríos han construido pequeños talleres o granjas, en otras casos han plantado árboles, pinos o frutales y en otros muchas casos los caseríos se han convertido en casas rurales.
Hoy en día no se hacen todos los trabajos que se hacían antaño, y son solamente unos pocos los que siguen teniendo el caserío como único método de subsistencia. Mucha gente viendo las malas condiciones de trabajo que existían, se vieron en la necesidad de comenzar en otro trabajo en el mismo pueblo o fuera de el.
 
 
Los barrios de los caserios
 

 
   
 
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Antigua maquina para herrar   prados convertidos en plantaciones de frutales