El
fruto de los avellanos es parecido al que tiene
el roble teniendo las mismas características
que otras fagáceas como el haya, castaño
y encinas; tienen una cáscara muy resistente
y dentro la parte comestible. Esa cáscara
les da posibilidades de aguantar largos inviernos.
Tienen la posibilidad de estar unos años
enterrados o medio enterrados hasta encontrar
buenas condiciones para reproducirse; además
como tienen la forma redonda tiene la posibilidad
de ir dando vueltas llegando a orillas de los
ríos, vallas, caminos y a otras barreras
naturales o artificiales donde crecen formando
avellanedas.
En el País Vasco hay bastantes sobre todo
en las zonas de pasto. Se suelen utilizar para
dividirlos terrenos de los caseríos. Estos
forman barreras naturales y además se aprovechan
sus frutos comestibles.
Tienen una madera muy dura, utilizándose
para tallar. Es apreciada. |